Jasna GóraLa inesperada derrota de Polonia cambió radicalmente la correlación de fuerzas en Europa centro-oriental y septentrional. Polonia recibió ayuda del Imperio, mientras que Rusia suspendió las hostilidades. En el interior de Polonia, que los suecos trataban como botín de guerra y saqueaban sin piedad, crecía la resistencia armada. Nobles, burgueses y, por primera vez a tan gran escala, campesinos organizaron la resistencia. En noviembre y diciembre los suecos asediaron Jasna Góra, el monasterio de los paulinos en Czestochowa y el centro nacional de culto mariano. La exitosa defensa de Jasna Góra dio impulso a una resistencia aún más fuerte.
El rey Juan Casimiro regresó al país.

Los suecos fueron expulsados de Polonia. En mayo de 1660 fue firmada la paz polaco-sueca en Oliwa dejando las cosas tal como eran antes de la guerra. También los cosacos fueron derrotados. En virtud del armisticio de Andrushov (1667), Rusia obtuvo Smolensk, la Ucrania de la orilla izquierda del Dnieper y, por dos años, Kiev. Estas condiciones fueron confirmadas por la paz de 1686.

Jan III SobieskiPolonia, que se vio obligada a luchar también contra las agresiones turcas (1672-73), concluyó una alianza con los Habsburgo. Cuando en 1683 un poderoso ejército turco asedió Viena, la capital del imperio quedó liberada gracias a la ayuda de Polonia. Los ejércitos unidos de los aliados luchaban al mando del rey Juan III Sobieski (1674-1696). La mayoría de las largas guerras de la segunda mitad del siglo XVII se libraban en territorios de Polonia y Lituania. La República rechazó las agresiones a costa del máximo esfuerzo. Pero salió de ellas tremendamente devastada y despoblada. Las guerras iban acompañadas de pestes y hambre. Todo ello hizo que la población que en 1645 fue de unos 10 millones de personas, a fines del siglo disminuyera a 6 millones. Se redujo la exportación, el dinero perdió su valor y la reconstrucción de la economía avanzaba muy lentamente.

La crisis afectó también la organización política del Estado. Se debilitó la posición de la nobleza, que se pauperizó y perdió su independencia. La dieta se vio debilitada a causa del liberum veto. Las constituciones de la dieta eran aprobadas por unanimidad, pero en la práctica, hasta mediados del siglo XVII, la minoría se sometía al voto mayoritario. En 1652 por primera vez se reconoció que el imponer la voluntad de la mayoría sería una infracción de la libertad. Por lo tanto, desde aquel tiempo, los debates de la dieta podían ser rotos a causa del veto de un diputado. Pronto el liberum veto se convirtió en un instrumento para las agrupaciones rivales de magnates y, más tarde, también para los extranjeros. Paralizada la dieta general, su papel pasó a las dietas regionales lo cual contribuyó a la descentralización del Estado.

WilanówSe vio limitada la tolerancia polaca, uno de los fundamentos de la democracia de la nobleza. Ya Segismundo III Vasa había apoyado la Contrarreforma. Como católico celoso tendía a supeditar a Roma a los adeptos del cristianismo ortodoxo que vivían en Polonia. En 1596 fue concluida la llamada Unión de Brest que creó la Iglesia uniata: ortodoxa pero que reconocía la autoridad del Papa. Esto dividió a los fieles de Ucrania en dos bandos. Las guerras del siglo XVII llevaron al crecimiento del sentimiento religioso de la mayoría católica polaca. Las guerras estaban dirigidas contra vecinos de otros ritos y confesiones: la Rusia ortodoxa, la Suecia protestante y la Turquía musulmana. Se divulgó la idea de Polonia como antemuralla del cristianismo. La ley no limitó la tolerancia religiosa pero ésta se vio limitada en la práctica y las costumbres.

El siglo XVII fue una época del desarrollo del barroco y de una cultura específicamente polaca: el sarmatismo. En aquel tiempo surgieron muchas obras de valor y originales, como las magníficas residencias reales barrocas (Wilanów), de los magnates (Lancut, Wisnicz, Podhorce) y episcopales (Kielce). Un barroco muy original se desarrolló en Vilna. La corte de los Vasa fue un centro de la pintura (Dolabella), del teatro y de la ópera (mecenazgo de Ladislao IV), de la ciencia (mecenazgo de la reina Luisa María Gonzaga). La indumentaria, las armas, los adornos, el estilo de vida y las opiniones de la nobleza polaca formaban una síntesis original del barroco y de las influencias del Oriente. En el siglo XVII florecía también la poesía épica, patriótica y lírica. En cambio, el caos y la crisis económica ocasionaron una crisis de la enseñanza de todos los niveles.

Capítulo 7: El siglo XVIII y los repartos de Polonia


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