Especial Gombrowicz
Tres miradas sobre Witold Gombrowicz en Santiago del Estero

El célebre escritor llegó a la provincia en 1958, cuando su incipiente fama se difundía por Europa. Buscaba aliviar sus recurrentes crisis de asma con el clima de la “Madre de Ciudades”. Tres santiagueños relatan sus encuentros con el intelectual polaco, quien mantenía un bajo y discreto perfil mientras vivió en estas tierras.

El escritor Witold Gombrowicz arribó a nuestro país en 1939 y regresó a Europa en el año 1963, sobre su residencia en Argentina observamos que en pocas ocasiones abandonó Buenos Aires salvo viajes esporádicos por el interior del país entre los cuales nos interesa su viaje a nuestra ciudad Santiago del Estero, en el invierno de 1958. Hemos conversado con muchas personas que afirman haberlo conocido, pero cuando se les pregunta específicamente por algo terminan confesando que solo lo vieron de lejos y que nunca hablaron con él. En esta oportunidad incorporamos al reducido material, los aportes del Dr. Carlos Virgilio Zurita, principal referente en este tema, quien lo conoció cuando él tendría unos diecisiete años pero recuerda muchos hechos y con entusiasmo nos habló de WG. Estos datos se ampliaron con los testimonios de dos personas quienes frecuentaron diariamente al escritor y aceptaron después de tantos años de silencio recordar sus impresiones sobre WG en ese invierno de 1958.

1.- Un joven con inquietudes literarias
Witold Gombrowicz en TandilTal vez nunca hubiéramos alcanzado esta instancia si, en los comienzos de la detectivesca investigación que encaramos, no hubiésemos contado con la ayuda del doctor en Sociología, catedrático y escritor Carlos V. Zurita, quien con espíritu generoso aportó casi toda la información sobre la disposición de hoteles y confiterías hoy desaparecidos, actuó como guía por la ciudad en la década del 50 y nos brindó no solo la ubicación de los cafés mencionados en Diario Argentino (DA) sino también nombres de personas que frecuentaron a WG en Santiago. Con memoria prodigiosa recordó que el escritor Alberto Rizzo Patrón continuó su amistad por correspondencia con el escritor polaco luego del regreso de este a Buenos Aires. Además recomendó el artículo “Gombrowicz en Santiago” del sociólogo santiagueño Leopoldo Allub Manzur –El beduino-. También manifestó que probablemente haya conocido a WG por invitación de algún amigo, quien conocía sus interés por la escritura, para incorporarse al grupo que ya se había formado alrededor de “ese extravagante escritor” quien recorría las confiterías de Santiago para conversar con los intelectuales ; asimismo “leyó la novela Ferdydurke y quedó sorprendido por la oscuridad de su escritura ”.Concluyó con la expresión: ”Era la época de mis primeros poemas”. WG en Diario argentino expresa: “Ayer tuvo lugar mi conferencia sobre “la problemática contemporánea”. La di por aburrimiento y para entrar en contacto con la intelectualidad de Santiago. No había previsto que aquello podía terminar de un modo demoníaco”. (DA)

El Dr. Zurita, hasta donde conocemos, es la única persona quien puede brindar datos sobre la conferencia a la cual se refiere Gombrowicz en la cita anterior. Una conferencia es un acontecimiento importante en una ciudad del interior y se acostumbra a promocionar el evento con mucha anticipación, supongamos que los organizadores no hayan tenido tiempo para planificar pero probablemente se hubieran repartido gacetillas en los diarios de mayor circulación y con seguridad en la Revista Dimensión. En consecuencia nos interesó especialmente verificar si habían quedado registros de la convocatoria, organizada por el Grupo Dimensión, que se realizó en la Biblioteca Sarmiento (calle Libertad 674). En los archivos del Diario EL LIBERAL, entre los meses junio a octubre de 1958, no encontramos gacetillas ni comentarios sobre la misma. En la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional tampoco existen ejemplares de los otros periódicos que se publicaban en Santiago en el año 1958. La Biblioteca Sarmiento posee los libros de actas de la Comisión Directiva desde su creación y allí en las páginas 22 y 23 del año 1958 se encuentra el nombre de Witold Gombrowicz como nuevo socio de la Biblioteca ¡Al fin un documento donde apareciera escrito el nombre que buscamos! No obstante ninguna mención a la conferencia. El acta al menos demuestra que concurría con frecuencia a esa institución, centro de la cultura santiagueña desde su creación.

Otros informantes fueron personas relacionadas con la cultura santiagueña. La Prof. Lucía Cano nos comentó que el Salón de lectura de la Biblioteca Sarmiento era frecuentado con asiduidad por tres jóvenes estudiantes: ella, Marta Graciela Molina y un joven universitario. Interrogadas las profesoras ambas negaron haber conocido a WG, entonces quedaba como última instancia el joven pues teníamos la fuerte intuición de que tal vez hubiera conocido a WG en la Sala de lectura de la Biblioteca Sarmiento. Había que confirmar esta posibilidad.

Decíamos que en 1958 llegó WG a Santiago, por entonces su fama como escritor estaba difundiéndose rápidamente en Europa, ya que todas sus obras se habían editado en Polonia el año anterior y en París, se publicó la novela Ferdydurke en la colección de la Editorial Juilliard. Mientras tanto en Buenos Aires el escritor vivía aislado de los círculos oficiales de literatura, ambiente que se mostraba escéptico con respecto de sus éxitos europeos, en algunas entrevistas se nota la distancia, tanto del grupo de la SADE, como del poderoso grupo de la Revista Sur, pero no era un aislamiento total ya que tuvo buenos amigos entre los escritores argentinos. Esta posición suponemos no era arbitraria sino que respondía a ideas expresadas en su primera novela Ferydurke donde se puede leer al respecto: “… y yo en vez de sujetarme a las severas reglas y cánones del Arte, estoy intentando burlarlas… Y, por Dios no vacilo en confesarlo, yo deseo esquivarme tanto de vuestro arte, señores, como de vosotros mismos,¡ pues no puedo soportaros junto con vuestro arte, vuestras concepciones, vuestra actitud artística y todo vuestro medio artístico!”

No obstante en 1958 ya no tenía treinta años, su salud comenzó a deteriorarse y aparecieron sus primeras crisis de asma. Enfermo y, en busca de un clima más benigno para el invierno que se anunciaba WG llegó a Santiago en la primera quincena del mes de junio. Ha sido una tarea difícil establecer quiénes realmente conocieron a WG en Santiago, además de los mencionados en DA, hoy se puede enhebrar algunos ejes, algunas miradas desde lejos. Se ha creado un misterio repetido sobre la presencia de Gombrowicz especialmente los motivos que lo indujeron a venir a Santiago, tal vez producto de la oralidad y los años transcurridos, a la fecha son cincuenta y cuatro y el escritor tenía por entonces también cincuenta y cuatro años así se interroga en el Diario: “¿Por qué vine a Santiago? Para evitar el húmedo invierno de Buenos Aires y a causa del mal estado de mis bronquios” DA.
Con respecto del tiempo según los datos aportados en Autobiografía sucinta escrita poco tiempo antes de su muerte, allí consigna que estuvo en el año 1958 “dos meses en Santiago del Estero” pero en el DA expresa “varios meses” lo que se aproxima a nuestros cálculos según las fechas de las cartas y los aportes de la gente con la cual se relacionó en Santiago.

2.- Un testimonio de la vida cotidiana
Luego de alojarse varios días en un hotel céntrico según el DA, WG buscó hospedaje en una casa de la Av. Roca (Sud) 1274, allí continúa viviendo la Sra. Fabriciana Cardoso de Venturini la persona que pudo observar de cerca al escritor polaco y ella asegura que: “Estuvo solamente ese invierno en mi casa y nunca más volví a verlo, ni tener noticias de WG”.

La Sra. de Venturini aporta un testimonio objetivo, pues ella desconocía hasta el momento de la entrevista, que aquel extranjero fuera un escritor famoso y esto hace más imparcial su narración de las rutinas de WG. Esta señora , a quien pocos darían sus 89 años, es vital, enérgica, atenta, y dispuesta a compartir sus vivencias, los periodistas e investigadores que llegaron a Santiago si bien visitaron la casa, nunca hablaron con ella, quien nos brindó una imagen de WG, en una faceta doméstica, tranquila y familiar.

No está claro cómo llegó hasta la casa, ni quien pudo recomendar a WG que fuera hasta allí, la señora solo recuerda: “De pronto apareció en la puerta con su valija, era un hombre mayor, delgado, demacrado”. Le preguntamos si tenía dificultades para comunicarse con él: “WG hablaba un castellano fluido pero con fuerte pronunciación extranjera no obstante se le entendía muy bien y yo lo llamaba Uitol o Vitol, algo que él aceptaba sin corregir”.

Se lo trataba como si fuese un familiar, pero él se mantenía distante sin dejar de ser cortés, muy discreto y no contaba casi nada de su vida privada. Con el transcurrir de los meses las relaciones fueron más fluidas hasta sintieron afecto por su amabilidad y cariño con las pequeñas hijas del matrimonio.

¿Qué actividades realizaba Gombrowicz durante el día?, le preguntamos a la señora.
“Aunque estuvo en invierno y las mañanas eran frías él se levantaba temprano, desayunaba y salía. Por las tardes escribía muchas horas, estaba muy dedicado a su tarea y algunas veces cuando lo veía muy concentrado, le acercaba la comida al escritorio para que no abandonara el trabajo. Era muy ordenado y nadie le tocaba sus cosas”.

Ante nuestra curiosidad sobre las comidas interrogamos para conocer si WG pedía algún menú especial, la señora explicó: “WG compartía las comidas con la familia . Cuando había alguna reunión con amigos, él también participaba y se sorprendía con la variedad de comidas y postres. Comía todo lo que se le sirviera, eso sí jamás se levantó de la mesa sin comer el postre .Witold se enloquecía por los postres”.

Entre los hábitos de WG estaban los paseos, casi siempre salía a caminar, se alejaba hacia la plaza Independencia, centro de la vida social en aquella época, o hacia la calle Alsina por donde se llegaba al parque Aguirre, espacio público que lo sorprendió y sobre el cual escribió:
“El parque dista una cuadra, bastante bello, eucaliptus y palmeras, con rayos de sol subtropical muy ardientes y coloreados y tan calientes que uno tiene que andar sin sweater…”. WG

El escritor pagaba cada quince días y la señora nunca percibió que estuviera escaso de recursos económicos, más aún cada dos semanas recibía dinero. Ella no conocía a las amistades de Gombrowicz en Santiago pero sí recuerda haberlo visto con unos jóvenes estudiantes, asimismo está muy segura que no eran Roberto, ni Francisco Santucho a quienes sí conocía por ser su familia vecina de la familia Santucho y frecuentaban la misma iglesia.

Si WG vino a Santiago por su enfermedad, es decir por recomendación médica, resultan gratos los comentarios con respecto de este tema que ofreció la Sra de Venturini. “Nunca se enfermó, ni un resfrío”. A esto agrega que “cuando se fue estaba físicamente más repuesto, rosado, con aspecto saludable.”

Se comía tan bien en casa de la familia Venturini que no hay dudas sobre esa recuperación, además la seguridad de la publicación de sus novelas en Europa, el estreno de las obras teatrales significaba que la esquiva fama estaba próxima para eclipsar tantos años de esfuerzo creativo en una precaria situación económica. Al concluir nuestra charla le pedimos alguna fotografía familiar donde estuviera Gombrowicz , la Sra. de Venturini nos respondió: “Lamento dos cosas: no habernos tomado una fotografía y que él nunca haya enviado una carta después de haber compartido con la familia ese largo tiempo.”

La Sra de Venturini tuvo la amabilidad conversar varias veces con nosotros y en cada oportunidad descubrimos una faceta diferente de la cálida relación de WG con la familia por lo cual ella tiene un excelente recuerdo del escritor, fue un integrante más de la familia.

Por Olga Astudillo
El Liberal, Santiago del Estero
08/07/2012


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