Wajda recuerda penurias en Polonia

Afiche de los premios OscarsVarsovia - En el estrujante final de “Katyn”, la nueva película del director Andrzej Wajda, un policía secreto soviético ejecuta a varios soldados del ejército polaco, uno tras otro, en un húmedo sótano, y lava la sangre con baldes de agua. Esa coreografía mecánica y brutal evoca el trabajo en un matadero de reses. Para el cineasta galardonado con el Oscar, el filmar la escena resultó uno de sus mayores desafíos personales: Su propio padre tuvo ese destino en la matanza de 1940, y él sabía que las viudas y huérfanos sobrevivientes de los 22.000 soldados polacos asesinados por órdenes de Stalin verían las ejecuciones en las pantallas cinematográficas. “Esto fue lo más importante para mí --cómo hacer la película en una forma que no les hiciera daño, cómo hacer que aceptaran esto como la verdad y dijeran: “Ocurrió así”, dijo Wajda, de 81 años, a The Associated Press. Consideró que “Katyn”, cuyo título se deriva del bosque donde los militares fueron ejecutados, es la película más personal que ha hecho jamás. El dolor de los recuerdos se agravó por el hecho de que su madre conservó hasta su muerte la esperanza de que su marido, el teniente Jakub Wajda, hubiera sobrevivido, dado que su nombre nunca apareció en ninguna lista oficial de efectivos polacos muertos en la Segunda Guerra Mundial.

Escena de la película“Ella alimentó siempre la ilusión de que él estaba vivo en algún lugar y volvería de la guerra”, dijo Wajda. “Hasta su muerte, confió en que él la encontraría”. Wajda añadió que su meta fue entretejer la historia familiar con la del país. “Yo quería relatar una historia sobre algo que experimenté, sobre mi padre y mi madre. Todo ocurrió en una época que recuerdo aún”, explicó, en la escuela fílmica fundada por él mismo, donde recién había impartido una lección a un grupo de cineastas jóvenes.

La película se estrenó en Polonia a finales del 2007, y ha vendido 3 millones de boletos en un país de 38 millones de habitantes. Está previsto su estreno internacional en febrero, durante el festival de Berlín. Wajda confía en que la cinta será distribuida ampliamente en otros países, pero reconoció que el contexto histórico complejo podría resultar ajeno a algunos espectadores extranjeros. La historia comienza en 1939, después de que Alemania había invadido Polonia desde el oeste y el Ejército Rojo había ingresado desde el extremo opuesto, repartiéndose el país con base en el pacto Molotov-Ribbentrop entre Hitler y Stalin.

Escena del puenteWajda refleja la agonía de Polonia en la primera escena, cuando sobre un puente, los polacos que huyen de los nazis chocan con los compatriotas que escapan de los soviéticos. Es un hecho simbólico, pero se basa en hechos reales, al igual que otra secuencia, la cual muestra a un soldado soviético, quien retira una bandera polaca de un edificio, la desgarra y utiliza la parte blanca para enrollarla en su pie, como si fuera un calcetín. La parte roja se coloca de nuevo en el inmueble. El mensaje es claro: Polonia ha sido arrasada y los comunistas tienen el poder. Son recursos narrativos típicos de Wajda.

Wajda y su padre“Quienes conocen mis películas saben que yo hago estas escenas simbólicas; es mi especialidad”, dijo Wajda, quien recibió en el 2000 un Oscar en honor a una trayectoria que incluye obras aclamadas como “Ashes and Diamonds”, “Kanal”, “Man of Marble” y “Man of Iron.” “Katyn” no sólo muestra los crímenes perpetrados en ese bosque y en otros lugares, así como la devastación de las familias, sino también lo que Wajda considera la “mentira de Katyn”. El cineasta rastrea el destino de las viudas y de una hermana de soldados ficticios. Las mujeres pasan numerosos problemas para conocer la verdad de boca de los soviéticos que controlaron Polonia durante y después de la guerra. Los crímenes son atribuidos a los nazis. Otra parte del filme muestra a una joven que erige una lápida para su hermano muerto en Katyn, la cual es destruida rápidamente por el gobierno comunista.

Escena del cementerioWajda, quien tenía 13 años cuando comenzó la guerra, no muestra a su padre entre los personajes. “Hubiera sido difícil para mí el contar esta historia, pues no sé lo que ocurrió en realidad”, dijo Wajda sobre su padre, a quien describió como un soldado obediente. Pese a la ausencia de su padre, Wajda recuerda claramente “los momentos maravillosos cuando me enseñó a montar a caballo. En aquella época, todo el ejército polaco montaba. Era como un ejército del siglo XIX que se convertía gradualmente en uno moderno y motorizado”. Su padre también le enseñó a dibujar, lo que le inspiró a estudiar bellas artes antes de asistir a la escuela cinematográfica de Lodz. A su juicio, Katyn es uno de los crímenes de guerra más trágicos en la historia, y un tema que él no hubiera podido abordar antes de 1989, cuando cayó el comunismo, porque Moscú se negaba a reconocerlo.

Escena de  las vías del ferrocarril

“Nunca pensé que atestiguaría el momento en que Polonia sería un país libre”, dijo Wajda. “Pensé que moriría en ese sistema. Fue sorprendente y extraordinario el vivir lo suficiente para ver la libertad”.

La periodista de la AP, Monika Scislowska, contribuyó con este reportaje.
Vanessa Gera
AP 15.01.2008


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