Karol, el hombre que llegó a ser Papa

A los grandes personajes de la historia jamás les hará justicia una simple película. Pero siempre se agradece el esfuerzo de toda esa gran cantidad de gente que hace posible que esas figuras se vean con ojos más humanos y con la realidad que les rodeó.

Karol, un uomo diventato Papa
Director: Giacomo Battiato.
Guión: Giacomo Battiato (basado en el libro de Gianfranco Svidercoschi).
Intérpretes: Piotr Adamczyk, Malgosia Bela, Hristo Shopow, Ken Duken.
Música: Ennio Morricone.
Género: Biopic. Italia/Polonia. 2005.

El argumento de esta película no es, ni más ni menos, que la vida del difunto Juan Pablo II, pero comienza en la Segunda Guerra Mundial y acaba con la elección de Karol Wojtyla como Papa. A partir de ahí, se reconstruye la vida de este gran hombre, haciendo especial hincapié en sus sentimientos, sus amistades y las crueles ocupaciones nazi y comunista de Polonia.

Un personaje humano, un personaje histórico
Imagen de la películaUna buena y emocionante aproximación al Karol Wojtyla más humano, a ese lado que parece el oculto en personas a las que estamos acostumbrados a ver a través de la televisión o como personajes inalcanzables. Estas películas logran hacernos ver que, tras esas ondas de TV, hay una persona, con sus sentimientos, sus recuerdos, sus heridas y sus alegrías. El gran éxito de esta película es mostrarnos que Karol Wojtyla era un hombre que amaba, que lloraba, que reía, que sufría, como todos, como Ud. y como yo. Él no era menos humano, ni tampoco más, pero en su interior llevaba una luz que le hacía brillar: la luz del amor, la fe y la esperanza.

En esta película, sin embargo, se echa en falta más fuerza en el personaje de Wojtyla. No digo que sea un personaje flojo, que no lo es, pero el verdadero Wojtyla irradiaba una potencia especial cuando hablaba, cuando se dirigía a los hombres y a las mujeres, a los jóvenes, a los artistas, a los obreros. Una fuerza que se echa de menos en este film. Ocasiones las hay, pero a los guionistas les ha faltado algo de chispa para aprovecharlas. Aún así, se pueden encontrar buenos diálogos, buenas máximas como ese “no temerán vuestras armas, temerán vuestras palabras”.

La película profundiza en temas como la felicidad, el dolor, el amor, la libertad, la muerte... Y no se limita a hacerlo superficialmente, sino que se atreve a bucear en ellos, en llegar hasta lo más profundo del hombre. Tal vez sea éste otro acierto de la película.

En este aspecto, logra emocionar y hacer llorar en muchos momentos al espectador. Algunos dirán que es demasiado lacrimógena, pero creo que cumple con su objetivo (o tal vez es que yo soy demasiado sentimental, que podría ser).

Un aspecto en el que se resiente es su excesiva duración, o mejor dicho, en el excesivo tiempo que le dedica a la Segunda Guerra Mundial. Los motivos yo diría que son comerciales, ya que resulta fácil atraerse el público con una historia de sufrimiento en la Guerra Mundial. Llega a ocupar la mitad de la película, cuando en realidad sólo son seis años en la larga vida de Karol Wojtyla. Además, todos tenemos ya muy vistas esas mismas escenas de ghettos, judíos y demás historias. No quiero con esto decir que no se sufra con ellas, pero sí que cada vez menos, porque la saturación de este tipo de imágenes sólo consigue insensibilizar. Además, los efectos usados en esta película pecan de ingenuos... no conseguirían engañar a un ciego, aunque eso es más problema de presupuesto. Hay que tener en cuenta que esta película está concebida como un telefilme para la televisión italiana.

Por supuesto, hay que destacar de manera especial la magnífica música de Ennio Morricone. El italiano logra, mediante solos de piano y violín y algún uso de coros, dar mayor vigor a las imágenes y hacerlas tremendamente emotivas.

La vida de Karol Wojtyla –y ya digo que este tipo de películas nos lo hace ver con mayor nitidez- fue una vida entregada a los demás a través de Dios. La vida de Karol Wojtyla fue vivida con pasión, con una fuerza enorme. La vida de Karol Wojtyla ha sido un sendero de luz en la oscuridad del siglo XX. La vida de Karol Wojtyla es un canto al amor, a la libertad, a la fe y a la esperanza. En definitiva, la vida de Karol Wojtyla es un glorioso canto a Dios y al hombre. 

Francis Alonso


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