Perfil de Krzysztof Zanussi

Krzysztof ZanussiDirector, guionista y productor, Krzysztof Zanussi es uno de los realizadores más relevantes del cine europeo. De nacionalidad polaca, Zanussi integra en su país la llamada tercera generación, tras la primera con Wajda, Munk, Kawalerowicz, Has y la segunda con Skolimowski y Polanski, entre otros. Considerado por muchos como el cineasta polaco de posguerra que cuenta con la filmografía más personal y la formación más heterogénea, Zanussi ha abordado en su extensa carrera de cuatro décadas diferentes géneros, revelando en cada uno de sus films, como una marca autoral, la presencia insistente de sus preocupaciones e inquietudes, expresadas a través de temáticas que van más allá de lo cinematográfico y se adentran en el campo de lo social, lo metafísico y las eternas cuestiones filosóficas del pensamiento y del hombre.
Zanussi estudió inicialmente filosofía en la Universidad de Cracovia, y física en la Universidad de Varsovia, en cuyo Film Club de Aficionados dio sus primeros pasos hacia la realización cinematográfica, hasta inscribirse, en 1960, en la Academia de Cine de Lodz.

Zanussi cursó en la célebre escuela de Lodz en Polonia sus estudios de cine durante seis años. Su Tesis de graduación La muerte de un provinciano (1966) fue premiada en distintos festivales, incluyendo el Festival de Venecia. Esta obra, y su siguiente film, el cortometraje Cara a cara (1967) realizado para la televisión polaca, presentaban ya algunos de los elementos que serían característicos en sus trabajos.
Zanussi debutó en los años del gran florecimiento del cine de autor. El cine tenía entonces un papel enorme, factor que seguramente influyó en Zanussi a la hora de definir su vocación verdadera, e inclinarse hacia el cine, lenguaje a través del cual podría desarrollar sus inquietudes intelectuales y plantear las preguntas que más le inquietaban.
Discípulo de Munk, amigo de Tarkovsky, compañero de estudios de Kieslowski, admirador de Bergman y Dreyer, apasionado lector de la mejor literatura, desde sus primeras películas aportó a la cinematografía un tono totalmente nuevo. Aspectos tales como el uso ascético de la cámara, su preocupación por las ideas antes que por la pasión y la introducción de personajes con motivaciones mayormente de orden intelectual, fueron algunos de los rasgos propios de su narrativa que afloraron tempranamente, desde sus primeras obras.
En ese entonces, el cine de la escuela polaca estaba ya languideciendo y se encontraba dominado por las películas históricas, que mostraban típicamente los destinos del individuo y la comunidad nacional, bajo la presión ejercida por los mitos nacionales.
Fue en ese marco que el cine de Zanussi supo encontrar otra perspectiva. Su propuesta nada tenía que ver con la fatalidad polaca, pero tampoco recogía las consignas del pequeño realismo entonces tan promocionado.

Sus películas parecieron abrir, ensanchar el escenario en el que hasta ese momento se había visto obligado a moverse el protagonista promedio del cine polaco. Zanussi supo emplazarlo en un ámbito más universal o, mejor dicho, en el camino conducente hacia el conocimiento, hacia la libertad, aspectos éstos tratados como valores absolutos.
No es casual, que los protagonistas de las primeras películas de Zanussi fuesen por lo general físicos que se plantearan además preguntas filosóficas: estos films presentaban realmente un reflejo de la vida del propio director; en el universo narrativo de Zanussi, los físicos iban a sustituir a los soldados y combatientes que habían llenado hasta entonces las pantallas de cine polacas.

En la obra de Zanussi pueden destacarse también rasgos que tuvieron un carácter simbólico, como el tema del alpinismo, o el sol, elementos que una y otra vez aparecerían en sus films. Se trataba de símbolos recogidos de la iconografía romántica y que recalcaban la aspiración de avanzar hacia el infinito; lo absoluto. Simbolizaban la búsqueda de algo difícil de precisar pero al mismo tiempo cierto, tan cierto como lo más seguro del mundo. Los protagonistas de aquellas películas tenían la oportunidad de vivir una singular iluminación, y fue precisamente la película que recibió ese título Iluminación(1973) la que cerró el primer periodo de la tan fecunda creación cinematográfica de Zanussi.
Zanussi ha dirigido una gran cantidad de films documentales y de ficción, para cine y para la televisión, tanto polaca como del exterior, entre los que se pueden destacar: La estructura de cristal(1969), Vida familiar(1971), Iluminación (1973), Camuflaje (1976), Espiral (1978), Contrato de Matrimonio (1980), El Factor Constante (1980) El año del sol quieto (1984), Pasiones Secretas (1992), Suplemento (2002).
Este prolífico director, escribe además los guiones de sus films, algunos de los cuales han sido publicados en distintos países como Polonia, Italia, Hungría, Alemania y la República Checa. Desde 1974 hasta 1981 se desempeñó como vicepresidente de la Asociación Polaca de Realizadores de Cine, y desde 1979 se encuentra al frente de la productora Studio TOR, como Director y Director de Arte. En Marzo de 1990 Zanussi fue elegido como Presidente de FERA (Federación Europea de Realizadores Audiovisuales), y desde 1994 ha sido miembro del Pontificio Consejo para la Cultura, Vicepresidente del Programme Council de la Televisión Polaca y Presidente de la Asociación EUROVISIONI.
Luego de dirigir La vida como una enfermedad de transmisión sexual  (2000), film que a través de la historia de un médico afectado por una enfermedad terminal, trata el tema de la esperanza en el hombre agnóstico que pide a Dios un signo para creer, Zanussi intenta acompañar la vida y la sociedad polaca siguiendo a los personajes de este film, en la realización de su última película Suplemento, una historia acerca del amor entre dos jóvenes y su aprendizaje personal sobre cómo vivir en democracia, en el marco de una Polonia que se prepara para integrar la Unión Europea, mientras su juventud no parece ni más estable, ni más segura.

Actualmente, Zanussi está realizando en Uruguay su nuevo film Persona non grata, el cual presenta un conflicto entre embajadas, incluyendo además elementos como el espionaje y el amor.

Zanussi, cineasta que ha sido galardonado en diversos festivales internacionales, como el Festival de Cannes y el de Venecia, es por sobre todo un artista que pudo alimentar y transmitir hasta el día de hoy una visión profunda y espiritual, una condensación dramática y un marcado interés por las cuestiones fundamentales del hombre; logrando como autor un estilo propio, reconocido por el público del mundo entero y respetado por la crítica internacional.


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