Roman Polanski

Es dueño de una vida de película, conflictiva, difícil, controvertida, admirada. Se hizo famoso por su cine negro e inquietante y por las tragedias y escándalos de su vida personal, que lo llevaron a mantener diversos exilios entre Europa y los Estados Unidos. En la actualidad vive en París, ciudad en la que nació y en Ibiza donde disfruta de una gran mansión. Nació en la capital francesa en 1933, en el seno de una familia de judíos polacos, los Polanski fijaron su residencia en Varsovia cuatro años después. Todos fueron confinados en campos de exterminio. Su madre falleció embarazada en las cámaras de gas de Auschwitz; su padre logró sobrevivir a Mathausen.

El pequeño Roman vagó por Polonia durante la guerra, llegando a ser utilizado como blanco humano por los nazis en sus ejercicios de tiro. La experiencia que iba a marcarle de manera indeleble el resto de su vida finalizó el día que se desmanteló el gueto de Cracovia. En sus memorias (Grijalbo, 1985), el cineasta recuerda ese momento: “El 13 de marzo de 1943, mi padre me despertó poco antes del amanecer. Cortó tranquilamente el alambre de púas con unos alicates. Me dio un rápido abrazo y atravesé la alambrada por última vez”.

Como estudiante de la Escuela de Cine Estatal Polaca, Polanski, trabajó con el apoyo del gobierno comunista y aprendió a manejarse con pocos recursos. Con tan sólo una cámara en mano y algunos actores entrenados plantó las bases de lo que sería el Nuevo Cine Polaco. En la pantalla grande debutó como actor en La generación (Pokolenie, 1954), de Andrzej Wajda. En 1954 ingresó en la escuela de cine de Lodz y en 1958 realizó un corto, Dos hombres y un ropero (Dwaj Ludzie z Szafa), que fue premiado internacionalmente.

Se esperaba que sus películas concientizaran por medio de la ideología oficial. Su primer largometraje El cuchillo bajo el agua (Noz W Wodzie, 1962) fue sensación en Europa, ganó el Premio de la Crítica en el Festival de Cine de Venecia y logró una nominación al Oscar. En él ya exponía una extraordinaria capacidad narrativa y un gran manejo del suspenso. Pero contrariamente a lo esperado, mostró los aspectos negativos de la vida en Polonia y fue censurado por el Partido Comunista.

Roman PolanskiPolanski hizo su debut en inglés en Gran Bretaña con Repulsión (1964), con Catherine Deneuve como protagonista, y obtuvo un "Oso de Plata" en el Festival de Cine de Berlín. Luego dirigió Cul-de-sac (1965), por la que fue galardonado con un "Oso de Plata", en el mismo festival. Interpretó el papel estelar en su siguiente película, The fearless vampire killers or Pardon Me, But Your Teeth are in my Neck (1967), conocida entre nosotros como El baile de los vampiros. Con El bebé de Rosmary (1968) introdujo al Diablo como un elemento novedoso en las películas de terror y logró un éxito mundial.
En 1972, Polanski regresó a Europa para dirigir su adaptación de MacBeth (escrita junto con Kenneth Tynan) y, en 1973, dirigió a Marcello Mastroianni en What? 1974 marcó el regreso de Polanski a Hollywood con Chinatown, ganadora del Globo de Oro y nominada para once Oscars de la Academia, incluidos la Mejor Imagen y el Mejor Director, pero que sólo obtuvo el Mejor Guión Original. En 1976, Polanski regresó a Europa para la película The tenant, con Isabelle Adjani y Shelly Winters. Una vez más, interpretó el papel principal en su película. Su siguiente película, Tess (1979), fue nominada en seis categorías, incluida la del Mejor Director, y obtuvo tres Oscars por la Cinematografía, la Dirección Artística y el Diseño del Vestuario. En 1986, filmó la parodia de aventuras Pirates, con Walter Matthau. La siguiente película de Polanski, el thriller Frantic (Búsqueda frenética, 1988), con Harrison Ford, marcó el primer papel de su esposa Emmanuelle Seigner como protagonista, que también lo fue en Bitter moon (1992), con Hugh Grant y Peter Coyote y La novena puerta una adaptación de “El Club Dumas” de Arturo Pérez Reverte, (1998), junto a Johnny Deep y Lena Olin. Polanski protagonizó en 1993, junto con Gerard Depardieu, Una pura formalidad, de Giuseppe Tornatore. La muerte y la doncella (Death and the Maiden, 1995) y La novena puerta (1999) son muestras de la capacidad de Polanski para plantear dilemas éticos, contarlos desde varios puntos de vista y generar polémicas dentro de filmes poco conformistas.

En una conversación mantenida con la periodista Beatrice Sartori en torno a La novena puerta, Polanski dejó sus comentarios sobre los libros y sus creencias:
“Amo profundamente los libros. Quizá ése fue el máximo atractivo hacia el proyecto de esta película (...)Lo más atractivo para mí, fue contar la historia de un libro. Y, es cierto que estas sociedades casi secretas de poseedores de verdaderas joyas de la literatura y la edición, existen. Pero ya no se habla de los libros como antes, por la sencilla razón de que han perdido su atractivo frente al público. Yo amo profundamente un libro, su olor y tacto, el sonido del paso de las hojas... y todo lo que hay dentro. Tristemente, creo que un libro es una especie en extinción, pero ¡c'est la vie!”

“El libro (El Club Dumas) me satisfizo por su erudición y contenido intelectual. Leyéndolo, me sentí viajando a través del siglo XVII, transportado hasta aquel tiempo. Y un libro como protagonista me sedujo al máximo. También, el atractivo de ampliar lo más posible conforme a mi estilo el tono, el suspenso, el humor y los elementos sobrenaturales.”
“Es muy posible que la decepcione, pero no creo en lo sobrenatural. No soy una persona religiosa, por lo tanto no soy supersticioso. En mi vida, prefiero la lectura de libros científicos y técnicos antes que religiosos y esotéricos.
Lo sobrenatural es sólo un elemento formidable para mi película.”

“En cuanto a las brujas, creo que existen, sí, pero no creo en sus poderes. ¿Sabe? He conocido muchas a lo largo de mi vida. ¡No se puede imaginar la cantidad de brujas que asisten a los cócteles!”

Su última creación, “El pianista”, le hará afirmar:
“Siempre supe que un día haría una película sobre este doloroso período de la historia polaca, pero no quería que fuera autobiográfica”
“Es un homenaje al poder de la música, al deseo de vivir y al coraje que desafía al mal”.
“Deseaba recrear todo lo que recordaba de mi infancia. Quería aproximarme a la realidad tanto como fuera posible y evitar cualquier simulación al estilo Hollywood”.


The International Raoul Wallenberg Foundation
Godzina Polska - La Hora de Polonia

El Águila Blanca es parte del proyecto “Las huellas polacas en la República Argentina”


Museo Roca, Ministerio de Cultura, Presidencia de la Nación. © 2003 - 2016
El Águila Blanca Museo Roca - Insitituto de Investigaciones Históricas Condecoración otorgada a Claudia Stefanetti Kojrowicz